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sent and translated by Gopa Kumara d.d. - source unknown
En el actual estado de Bengala se encuentra lo que una vez fue el reino de Sriyuta Naresh Narayana. Su única hija se llamaba Saci y ella estaba muy consagrada a Dios desde muy pequeña.
Tempranamente Saci comenzó su educación siendo muy hábil en gramática y poesía pero, una vez que se volvió experta en estos temas, poco a poco se fue sumergiendo completamente en el estudio de las escrituras. Así, desde muy joven, se sintió siempre fascinada por la conciencia de Krishna.
A medida que Saci iba creciendo todos quedaban encantados por su floreciente belleza. Sin embargo, Saci no sentía la menor atracción por ningún joven, sin importar cuan guapo o rico fuese. Ella sólo estaba interesada en Sri Madana Gopala.
A medida que pasaba el tiempo Sri Naresh Narayana comenzó a pensar en los arreglos que debía hacer para casar a su hija. Pero Saci, dándose cuenta de las intenciones de su padre, le dijo : "No me casaré con un hombre mortal nacido de este mundo de muerte." El rey y la reina se lamentaban ¡su única hija se negaba a casarse ! Así, el tiempo siguió su curso y el rey y la reina envejecieron y fallecieron sin poder hacer nada al respecto.
Luego de la muerte del rey y la reina la sucesión del reino cayó sobre Saci. Ella aceptó la responsabilidad de gobernar, hasta que un día, bajo el pretexto de conocer más del reino y nombrando a algunos parientes como sus representantes a cargo del gobierno, Saci se fue a visitar los lugares santos de peregrinación.
Aunque paseó de aquí para allá en ninguna parte podía su corazón encontrar satisfacción. Entonces decidió ir en busca de un maestro espiritual genuino. Después de mucho viajar, llegó a Jagannatha Puri y un día, después de tomar darshan de la deidad de Jagannatha, recibió un mensaje interno y se sintió inspirada en ir a Vrindavan. En su interior Saci sintió que se levantaba la luna de su buena fortuna.
Ya en Vrindavan ella tuvo la oportunidad de encontrarse con Haridas Pandit quien era un seguidor incondicional de Gouranga y Nityananda, su devoción era insuperable. Al ver su poder espiritual y austeridad Saci sintió una intensa alegría en su interior. Después de meditar profundamente por varios días, Haridas Pandit dio refugio a Saci quien, luego de caer a sus pies de loto y ofrecerle reverencias, oró por su misericordia.
Haridas Pandit era discípulo de Ananta Acarya quien, a su vez era discípulo de Sri Gadadhara Pandit Goswami. El cuerpo de Ananta Acarya estaba siempre gobernado por el éxtasis de Krishna-prema, era magnánimo y avanzado en todos los aspectos. Su amado discípulo era Haridas Pandit
Para poner a prueba las capacidades de Saci como discípula, Haridas Pandit le dijo: "No es posible para la hija de un rey ir a Vrindavan y vivir como un devoto pobre, constantemente absorbida en bhajan con poco que comer y sin comodidades. Sería mejor para ti quedarte en casa adorando al Señor que ir a Vrindavan." Sri Sacidevi pudo comprender cuál era la intención de esta charla por lo que no prestó atención a estas palabras de desaliento. Con intensa determinación, renuncia y austeridad, continuó con su bhajan y con el servicio a su guru. A medida que se absorbía más en su austero servicio paso a paso fue dejando sus ropas opulentas y finos ornamentos.
Un día, Haridas Pandit Goswami le dijo a Sacidevi: "Si puedes abandona toda timidez, orgullo y temor y mendiga de puerta en puerta por todo Vraja como una devota renunciante entonces estarás cualificada para recibir mi misericordia." Escuchando estas palabras de su gurudeva la alegría que experimentó Saci no tenía límites. Así, libre de todo ego falso y con su cuerpo cubierto sólo con trapos, ella fue casa por casa en Vrindavan mendigando limosna igual que un abejorro que toma sólo un poco de polen de cada flor. Su cuerpo se volvió muy delgado y sin brillo. Pero los residentes de Vraja podían entender que ella no era una mujer ordinaria debido a su refulgencia corporal. Los Vaishnavas estaban asombrados por su gran austeridad e intensa renunciación.
A medida que pasaba el tiempo Saci adelgazó mucho pero sin prestar atención a esto ella continuó con su régimen austero, bañándose regularmente en el Yamuna, limpiando el templo del Señor, yendo en parikram, asistiendo a las ceremonias de arati y escuchando las clases del Srimad-Bhagavatam.
Viendo el nivel de renuncia de Sacidevi, el corazón de Haridas Pandit Goswami se llenó de piedad. Su misericordia hacia ella aumentó. Sonriente, llamó a Sacidevi y le dijo: "Aunque tú eres la hija de un rey, el esfuerzo con el que haz adorado a Sri Krishna y el grado de renunciación que haz mostrado me han complacido mucho. Ahora ten el agrado de aceptar iniciación en el mantra divino."
Habiendo recibido el mantra de 18 sílabas, Saci comenzó a servir a Sri Guru y Govinda con intensa devoción. Cada día escuchaba a su guru explicar los sastras. En un período corto de tiempo se volvió bastante versada en la literatura de los Goswamis, lo cual resultaba muy agradable a todo el mundo.
Haridas Pandit tenía una discípula llamada Sri Laksmipriya por quien sentía mucho afecto. Sri Laksmipriya acostumbraba cantar unos trescientos mil nombres de Krishna al día. Haridas la envió, junto a Sacidevi, a vivir en las riberas del Radha-kunda. Cada día juntas circunvalaban la colina de Govardhan. De esta manera, en la compañía de Lakshmipriyadevi, Saci continuó su adoración a Krishna con gran determinación hasta que un día Haridas Pandit la mandó llamar, dándole la instrucción de volver a Jagannatha Puri para continuar con su bhajan y predicar el mensaje de Sri Caitanya a los devotos de allí .
Por esa fecha casi todos los asociados íntimos de Caitanya Mahaprabhu habían dejado sus pasatiempos terrenales y vuelto a Su lado.
Sri Sacidevi abandonó Vrindavan y volvió a Jagannatha Puri y, siguiendo la orden de su gurudeva, tomo residencia en la casa de Sarvabhauma Bhattacarya. Como nadie había vivido ahí por mucho tiempo, el lugar estaba en ruinas. Sólo el Damodara-sila que Sarvabhauma Bhattacarya solía adorar permanecía allí. Sacidevi restableció el culto de primera clase al Shalagrama de acuerdo a las reglas y regulaciones tradicionales del Shastra y comenzó a recitar el Srimad-Bhagavatam diariamente.
En un corto tiempo sus clases del Bhagavatam se hicieron muy famosas, y la gente venía de millas a la redonda sólo para oír a Sacidevi.
Un día, el rey de Jagannatha Puri, Mukunda Deva, vino a escuchar la clase de Sacidevi. Al escuchar sus explicaciones del siddhanta el rey quedó completamente complacido y pensó que le gustaría hacer una buena ofrenda a Sacidevi como un reconocimiento a su devoción por Krishna. Esa noche él tuvo un sueño maravilloso. El Señor Jagannatha vino a él en su sueño y le ordenó: "Ofrece a Sacidevi un lugar en las riberas del Ganges."
Al día siguiente el rey Mukunda Deva fue donde Sacidevi quien le recibió con gran humildad. Sacidevi ofreció al rey un lugar para sentarse y le preguntó la razón de su visita. El rey Mukunda Deva le contó sobre la visión que había recibido de Jagannatha y cómo el Señor le había dado la instrucción de construir un lugar en el Ganges para ella. Sri Sacidevi no estaba dispuesta a aceptar la propiedad de una tierra y quiso oponerse pero el rey insistió hasta que finalmente ella aceptó considerando que, después de todo, esta era una orden del Señor Jagannatha.
Un día, Mahavaruni-snana se acercaba (un día muy auspicioso para bañarse en el Ganges) y Sri Sacidevi pensó lo mucho que le gustaría dejar Puri para hacer un peregrinaje hacia el Ganges debido a la ocasión pero luego, recordando que la orden de su gurudeva era quedarse en Puri, abandonó la idea Esa noche Sri Jagannatha le habló en un sueño y dijo: "Saci, no pienses así, el día en que Varuni tome su baño tú debes ir y bañarte en el Ganges Blanco. Gangadevi ha estado orando por tu asociación. Así, tú debes ir al Ganges Blanco." Habiendo tenido tal sagrada visión de Jagannatha, Sacidevi se llenó de gozo. El día en que Varuni-snana llegó Sacidevi, en medio de la noche, fue al Ganges Blanco a bañarse sola. Mientras tomaba su baño en el Sveta Ganga, la corriente de Gangadevi la levantó y comenzó a llevarla por toda su superficie. Las aguas del Ganges desbordaron el estanque y la corriente, llevando a Sacidevi, inundó todo hasta llegar a Jagannatha Mandir. Al llegar allí ella vio a cientos y cientos de dhambhasis en Jagannatha Puri que, en medio de gran júbilo cantaban, oraban y se bañaban en el Ganges, había un enorme tumulto. Los guardias de la entrada del templo de Jagannatha oyendo todo este barullo, que parecía ser una multitud dentro del templo, fueron a avisar al rey quien les ordenó que entraran al templo a investigar. Para sorpresa de todos, encontraron a Sacidevi, la recitadora del Srimad-Bhagavatam, de pie allí, sola, dentro del templo de Jagannatha. Los sirvientes y pujaris del templo llegaron a la conclusión de que ella había entrado para robar los valiosos ornamentos del Señor Jagannatha. Pero otros de los presentes sentían que era imposible que ella hiciera algo así. Así que se decidió encarcelarla para ser llevada a juicio. La mente de Sacidevi, sin embargo, no se debilitó ni se confundió manteniéndose absorta en cantar constantemente el santo nombre de Krishna.
Más tarde esa noche, el rey Mukunda Deva vio al Señor Jagannatha en un sueño. Jagannatha enojado le dijo: "Inmediatamente libera a Sacidevi de tus
calabozos. Es debido a que yo quería personalmente lavar sus sagrados pies que hice los arreglos necesarios para que el Ganges la trajera hasta mi templo. Si tú quieres que tu vida sea auspiciosa, entonces harías bien en hacer que los pandas y pujaris hicieran reverencias a sus pies y oraran pidiendo su perdón. Tú mismo debes tomar iniciación de ella." Viendo esto en su sueño el rey se arrepintió e inmediatamente envió a los pandas y pujaris al lugar donde Sacidevi estaba detenida para ponerla en libertad. Fueron allí y le rindieron total homenaje cayendo como varas a sus pies. El rey mismo fue ante Sacidevi, y con grandes súplicas le rogó que lo perdonara por sus ofensas cometidas a los sagrados pies de una devota. En ese momento, él le contó cómo el Señor Jagannatha le había ordenado que la aceptara a ella como su guru y tomara iniciación en el mantra. Comprendiendo todas estas cosas como los pasatiempos del Señor Jagannatha, Sacidevi se puso extremadamente alegre. Su corazón se llenó de amor divino por Krishna y poniendo su mano sobre la cabeza del rey, le dio sus bendiciones. Poco después de esto, siguiendo las instrucciones de Jagannatha, en un día auspicioso, Sri Sacidevi inició al rey Mukunda Deva en el mantra de Rhada-Krishna de 18 sílabas. Junto con el rey, muchos pujaris también tomaron refugio en ella ese día. Desde entonces, Sri Sacidevi fue conocida como Gangamata Goswamini.
El rey quiso donar alguna tierra a Sri Gangamata como guru-daksina, pero ella lo rechazó, diciendo que sólo quería que el rey lograra amorosa devoción a los pies de loto del Señor Krishna. "No estoy cualificada para aceptar nada más que esto", le dijo a él. Pero el rey insistió en que aceptara algo de él como guru-daksina. Finalmente - con el propósito de servir a los Vaishnavas - ella accedió. Después de esto dos ollas de Mahaprasada, una olla de vegetales, un remanente de la ropa del Señor Jagannatha y 600 kauris (pequeñas conchas) fueron enviadas al ashram cada día. Este servicio se lleva a cabo hasta el día de hoy, los artículos son ofrecidos primero a su samadhi.
Un día un smarta-brahmana llamado Mahidara Sharma llegó a las orillas del Sveta-Ganga a rendir culto a sus antepasados. Allí se enteró de las glorias de Gangamata Goswamini por lo que se sintió muy inspirado de tomar darshan de sus sagrados pies. Al visitarla, con gran respeto Sri Gangamata Goswamini le ofreció un lugar para sentarse y le preguntó cuál era el propósito de su venida. Este hombre aunque era un pandit, era muy simple y humilde y le explicó que quería tomar darsan de sus pies y recibir conocimiento espiritual de ella. Gangamata se sintió muy contenta con su simplicidad y le impartió la filosofía del Bhagavatam explicando su siddhanta al brahmana quien quedó maravillado por sus explicaciones del Srimad- Bhagavatam y se sumergió en el néctar de sus deliciosas palabras. Después de esto, el brahmana pandit pidió tomar refugio a los pies de loto de ella. En un día auspicioso ella lo inició en el mantra de Rhada-Krishna de 10 sílabas. Siguiendo la orden de Gangamata Goswamini, él predicó el mensaje del prema-nam, y las enseñanzas de Goura-Nityananda por todo Bengala.
A la edad de 120 años, en el año 1721 del calendario Cristiano, en el 11° día de la quincena luminosa del mes de Aswin, Sri Gangamata Goswamini, mientras miraba la elegante forma de tres curvas de Sri Rasika Raya y meditaba en Sus pies de loto, entró en Sus eternos pasatiempos..
Su aparición fue en el año Cristiano de 1601
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